Hay operaciones que se cierran dos veces
Comprar la empresa es la primera. Conseguir que alguien refinancie la deuda con la que la compraste puede ser la difícil.
En procesos de compra de pymes, puedes hacer el proceso de una vez o en 2 veces. En ese camino más largo, hay etapas.
La primera, cuando compras la empresa.
La segunda, cuando consigues que alguien te refinancie la deuda que utilizaste para comprarla.
El problema es que casi nadie piensa en la segunda mientras celebra la primera.
Y eso es lo que pensé cuando leí el lanzamiento de Deale Credit.
Si todavía no has oído hablar de él, aquí va la versión corta.
Deale (plataforma de compra venta de empresas) ha lanzado una nueva solución de financiación para adquisiciones de PYMEs en España. Financia hasta 300.000 euros por operación, puede cubrir hasta el 30% del precio de compra con la siguiente estructura: cuatro años de plazo, devolución bullet al vencimiento y garantía sobre las participaciones de la empresa adquirida.
Dicho de otra forma: si el equity pone 1/3, el vendedor aplaza otro 1/3 Deale pone el restante. O el comprador pone el 70% de equity y Deale el 30%. O se consigue que entre un banco de deuda senior que admite que haya otro lender en la estructura.
En todos los casos, tiene sentido y parece interesante porque ante porque cubren un problema real. Pero entrar en estas estructuras te obligan a tener una estrategia financiera muy clara desde el inicio.
Vamos a verlo.
Hola, soy Jacinto Castillo.
Esto es Prestar y Pedir Prestado.
Aquí no escribo sobre financiación en abstracto.
Escribo sobre cómo piensa un financiador cuando tiene que decidir si presta su dinero o se lo queda.
Y sobre las preguntas que conviene hacerse antes de sentarse delante de un comité de riesgos.
Foto de Jackson Wilson en Unsplash
El hueco que intenta cubrir Deale Credit existe. Y cualquiera que haya participado en una adquisición de una PYME lo conoce bien.
Imagina una empresa que vale 900k€.
Demasiado pequeña para despertar el interés de bancos.
El comprador suele llegar con una combinación de ahorro propio (o le ponen el dinero) y mucha voluntad.
Pero casi siempre aparece el mismo problema: el tramo de financiación no es suficientemente grande para atraer a los grandes fondos de deuda privada o para para que un banco quiera dedicar recursos a estructurarlo.
Ese hueco es donde entra Deale Credit.
Y hay que reconocer que la propuesta tiene lógica.
Permite reducir el equity inicial necesario para cerrar una operación.
Acelera procesos.
Y ofrece algo especialmente valioso en los primeros años de una adquisición: liquidez.
La estructura es bullet.
Durante cuatro años sólo se pagan intereses.
No hay amortización de principal.
Eso significa que el comprador conserva más caja para ejecutar el plan de negocio, reforzar el circulante, acometer inversiones o absorber errores de integración.
En el lower mid-market (donde se encuentran la mayoría de las pymes españolas) donde los primeros meses después de una adquisición suelen concentrar buena parte de los riesgos, disponer de esa flexibilidad tiene mucho valor.
Hasta aquí, la lectura favorable del producto es perfectamente razonable.
El problema empieza cuando uno deja de mirar la entrada (las cervezas al salir de la notaria) y empieza a mirar la salida.
Seguimos analizando el producto financiero de Deale Credit.
La gente se detiene en el tipo de interés del 12,5%.
Es normal.
Es la cifra más visible.
La que impacta directamente en la cuenta de resultados.
Pero el 12,5% no es el riesgo principal de esta estructura.
El verdadero riesgo es otro.
Creer que has conseguido financiación para cuatro años cuando en realidad has comprado la necesidad de refinanciarte dentro de cuatro años.
La diferencia parece sutil.
No lo es.
Imaginemos una adquisición en la cual se necesita tanto un banco como Deale Credit.
Una empresa de servicios con un EBITDA recurrente de 300.000 euros.
Precio de compra: 900.000 euros.
El comprador aporta 300.000 euros de equity.
Obtiene 300.000 euros que aplaza el vendedor.
Y utiliza 300.000 euros de Deale Credit para completar la estructura.
Todo parece encajar.
Durante cuatro años se pagan únicamente intereses.
La empresa funciona.
El EBITDA se mantiene.
El comprador ejecuta su plan.
Y entonces llega el año cuatro.
El tiempo pasa rápido pero la deuda pendiente sigue siendo exactamente la misma que el primer día.
300.000 euros.
En ese momento el comprador tiene tres alternativas.
Acumular caja suficiente y pagar
Refinanciar con un banco u otro financiador privado
Vender la compañía.
Y aquí aparece una cláusula que me parece mucho más relevante que el propio tipo de interés.
El covenant de liquidez.
La estructura exige mantener una ratio mínima de Caja / Deuda del 50%.
Traducido al lenguaje cotidiano:
si debes 300.000 euros, necesitas mantener aproximadamente 150.000 euros de caja.
Y esa es probablemente la parte más inteligente de toda la estructura desde la perspectiva del financiador.
Bien por los chicos de Deale Credit.
No sólo te prestan la pasta. También te obligan a ahorrar para devolverla.
Bien por el prestamista, pero para el comprador tiene consecuencias.
Reduce la capacidad de distribuir dividendos.
Limita posibles recapitalizaciones.
Y disminuye la velocidad a la que el sponsor recupera el equity invertido.
En otras palabras:
protege al lender a costa de comprimir parcialmente la rentabilidad del accionista.
Y eso tienes que entenderlo antes de firmar.
Pero vamos al turrón:
¿Quién refinanciará esa deuda dentro de cuatro años?
Porque la mayoría de compradores asume que la refinanciación llegará de forma natural y sencilla.
Ya.
Y esa es una hipótesis peligrosa.
Imagina que dentro de tres años llamas a tu banco.
La empresa ha cumplido razonablemente el plan.
Tú ves con orgullo como todo marcha bien.
Pero Riesgos ve otra cosa.
Ve una adquisición financiada con deuda.
Ve un tramo bullet próximo a vencimiento.
Ve que su dinero es para sacar a unos tíos que han estado cobrando el 12,5% anual y que él le va a poder cobrar sólo unos puntos básicos sobre euribor.
Ve un comprador sin historial previo de refinanciaciones.
Y, sobre todo, ve una operación que necesita su aprobación para sobrevivir al vencimiento.
Es una posición negociadora muy distinta.
Y normalmente bastante más débil de lo que el comprador imaginaba cuando cerró la adquisición.
Vamos cerrando
Deale Credit cubre un hueco real del mercado. Probablemente permitirá cerrar operaciones que hoy no encuentran financiación.
Y eso tiene valor. De hecho, creo que productos como este ayudan a profesionalizar un segmento del mercado que durante años ha estado insuficientemente atendido.
Pero si te estuviera asesorando, antes de hablar del tipo de interés, del EBITDA o incluso de los covenants, te haría una única pregunta:
¿Cómo vas a devolver esos 300.000 euros dentro de cuatro años?
Porque si la respuesta depende de que los bancos quieran refinanciarte, de que el mercado siga abierto o de que aparezca un comprador para la compañía, entonces no tienes una estrategia de salida.
Tienes una esperanza.
Y los financiadores llevan muchos años aprendiendo a distinguir ambas cosas.


