El día que Florentino describió un comité de riesgos
Lecciones sobre deuda, garantías y propiedad en una rueda de prensa
Por si no has tenido bastante matraca con el tema, aquí vengo yo este Miércoles.
Bueno, en mi caso, espero aportarte valor como todas las semanas.
Volvemos a la rueda de prensa de Florentino Pérez de hace unos días.
Hablaba de elecciones en el Real Madrid. De socios. De campañas. Del ABC.
Pero lo más interesante que le escuché es que nadie podía avalar una candidatura “preguntando a los bancos”.
Que el aval se pone “con el patrimonio de los que se presentan”.
Que él mismo, en el año 2000, tuvo que avalar personalmente más de 170 millones de euros.
La mayoría escuchó una pulla política.
Yo escuché a alguien describiendo cómo funciona realmente el riesgo financiero.
Hola, soy Jacinto Castillo.
Esto es Prestar y Pedir Prestado.
Aquí no escribo sobre financiación en abstracto.
Escribo sobre cómo piensa un banco cuando decide decir que sí o que no.
Si estás aquí para entender por qué una operación “no encaja”, estás en el sitio correcto.
Foto de Damian Ochrymowicz en Unsplash
Hay una confusión muy habitual en financiación corporativa:
Creer que financiar un activo y financiar al propietario del activo es lo mismo.
No lo es.
Y el caso del Inter de Milán lo explica mejor que cualquier manual.
Hace tiempo estudié su estructura financiera porque condensa, en un solo club, casi todos los mecanismos que aparecen en operaciones complejas.
Allí convivían dos deudas completamente distintas:
• Una deuda contra el club.
• Otra deuda contra el dueño del club.
Parecen similares. No lo son.
La primera tenía lógica bancaria clásica: bonos respaldados por derechos audiovisuales, contratos de patrocinio y flujos recurrentes.
Había caja predecible.
Había prioridad de cobro.
Había estructura.
Y lo mejor para un financiador: esos flujos estaban aislados en una sociedad aparte. El dinero de la televisión entraba ahí y los bonistas cobraban antes de que subiera al club. Por eso, cuando el dueño se cayó, ellos siguieron cobrando: su deuda no dependía del dueño, dependía del activo.
La segunda era otra historia: un fondo prestando dinero a la holding propietaria del club, no al club directamente.
¿La garantía?
Las acciones del Inter pignoradas.
Si el dueño no devolvía el dinero, el acreedor no ejecutaba flujos ni embargaba cuentas: se quedaba el club.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
El Inter siguió funcionando.
Los acreedores del club siguieron cobrando.
Pero el propietario inicial perdió las acciones.
Ahí está la clave que casi nadie entiende:
El club podía ir bien… y aun así el dueño perderlo todo.
Porque eran dos riesgos distintos.
El Real Madrid
El modelo del Inter solo funciona porque existe algo que ejecutar: acciones.
Hay un propietario. Hay un paquete accionarial. Hay un colateral.
El Real Madrid no tiene eso.
No tiene accionistas. No tiene un paquete de control que alguien pueda pignorar.
El presidente gestiona el club.
No posee el club.
No es el dueño del club.
Por tanto, no hay activo del club que un acreedor pueda quedarse si todo sale mal. El modelo Inter aquí no se puede ni plantear.
Lo que Florentino estaba diciendo
Si no puedes ejecutar acciones…
si no puedes capturar flujos del club…
si no existe un activo del club que el acreedor recupere…
¿qué queda?
Solo una cosa:
el patrimonio personal de quien firma.
Y aquí conviene ser preciso, porque es la distinción que casi todo el mundo se salta.
Un banco sí financia un club. Lo hizo en el Inter: los bonos contra los derechos de televisión los aprueba un comité de riesgos, porque hay flujo, hay prelación y hay un activo aislado del que cobrar. Esa operación tiene demostrado el repago y la garantía.
Y un banco sí emite el aval de una candidatura. Aquí está el matiz que casi nadie hace: lo emite, pero no asume el riesgo. Lo emite pignorando el patrimonio del propio candidato, con garantía real sobre lo que el firmante deja bloqueado. El banco no avala con su balance: avala con su firma contra el colateral de quien se presenta.
Esa es toda la diferencia. Contra el club, el banco asume riesgo de crédito sobre un flujo real. Contra el candidato, el banco no asume nada: traslada el riesgo entero al patrimonio del avalado. No hay flujo que capturar. No hay acciones que ejecutar. No hay activo del club del que recuperar. Solo está él.
En resumen, un banco financia estructuras de repago.
Eso es lo que Florentino explicó sin utilizar una sola palabra técnica.
En el caso del Madrid:
• no hay dividendos,
• no hay acciones que se puedan pignorar (y ejecutar),
• no hay activo del club del que el acreedor cobre.
Por tanto, el único respaldo real es el patrimonio de quien pone la firma. Y eso un banco no lo asume por ti: te lo pignora / hipoteca.
La lección fuera del fútbol
Creo que ninguno de los que estamos por aquí necesitaremos nunca un aval bancario de 170 kilos para presentar una candidatura a presidente del Real Madrid.
Pero muchos sí intentarán comprar una empresa.
O levantar financiación para crecer.
O estructurar la adquisición de un activo inmobiliario.
Y ahí aparece exactamente el mismo error.
Confundir:
“sé gestionar este activo”
con
“este activo es financiable”.
No siempre coinciden.
El empresario mira el potencial.
El comité de riesgos mira qué pasa si todo falla.
Son dos conversaciones completamente distintas.
Por eso tantas operaciones aparentemente buenas se caen.
No porque la idea sea mala o los bancos hayan cerrado el grifo.
Sino porque no existe una estructura clara de repago independiente del optimismo del comprador.
La tesis nunca es la garantía
El banco no financia que quieras ser dueño.
Financia lo que el activo ya devuelve —demostrado, no proyectado— y lo que tú puedas responder si deja de hacerlo.
Nada más.
Lo demás —tu criterio, tu relato, tu convicción de que esto sale bien— no entra en el comité de riesgos. Y esto es lo que casi nadie digiere: que tengas toda la razón no significa que un banco compre tu riesgo. Puedes acertar en el activo y no tener operación. No es un fallo tuyo. Es que estás ofreciendo carne a un vegetariano.
El que se presente al Madrid lo entiende perfectamente: el banco le dará el aval, sí, pero pignorando su patrimonio. No le financian nada — le prestan una firma contra lo que él mismo deja bloqueado. Y se ganan unas comisiones. El riesgo nunca sale de su bolsillo. Se pone él como estructura de repago porque sabe que no hay otra. El que quiere que le financien la compra de una empresa y no lo entiende cree que su tesis es la garantía.
Y la tesis nunca es la garantía. Y sin garantía no hay financiación.


